Con un Carter Beauford sacado de un cuento de ciencia ficción de bateristas y un guitarrista pequeño, de pelos canos y dedos mágicos, Dave lideró un dream team de funk, acidad jazz y rock canción de una nueva era.
Brillaron las versiones de Don´t drink the water y So much to say y hasta se permitieron un medley con el solo de Stairway to heaven, de Led Zeppelin. Tracks larguísimos con momentos especiales de cada intérprete.
Deliciosa en la medida justa, una de las mejores agrupaciones del mundo, que promueve el buen gusto y la calidad musical, dejó su sello inolvidable en un Pepsi Music 08 que aún no termina.
Ah, sí, el sonido se cortó a los pocos minutos de comenzado el show. Podría haber sido un papelón, pero, en definitiva, ¿a quién le importó?




