
Hace unos meses tuve la posibilidad de visitar los estudios de masterización de Eduardo Bergallo, uno de los reductos elegidos por los rockstar nacionales –por sus consolas y amplificadores pasaron desde Cerati hasta los Cadillacs–. Esto lo convierte a Eduardo en una especie de audiostar, está claro. En esa visita, le pregunté qué banda nueva le había gustado o cuál lo había sorprendido recientemente. Su respuesta fue ponerle play al material de un grupo santafecino llamado Sig Ragga. Era reggae, sí, pero ahí se escondía algo más: era la semilla germinal del primer trabajo de una agrupación que empuja todo un poco más allá de los límites musicales. Delicadeza, resumida en la tenue pero firme voz de Gustavo Cortés y otras influencias que trascienden el género. Sig Ragga no suena como nos tiene acostumbrados una habitual agrupación de reggae nacional, aunque su vocalista prefiera no jerarquizar, ni comparar.
Para dilucidar estos enigmas bastante terrenales, Gustavo, que además es tecladista, le contó a Gente Online vía e-mail de qué se trata Sig Ragga, un septeto del interior que llega a Buenos Aires tras haber editado su primera placa.
–La banda recibió varios elogios de gente muy entendida del ambiente musical, como por ejemplo Eduardo Bergallo. ¿A qué se debe?
–Uno no hace las cosas con un fin específico. Es una alegría enorme que una persona como Eduardo pusiera su atención en nosotros, ya que respetamos mucho su trabajo, su percepción y su oído. Pero en un punto es la misma satisfacción que se tiene cuando se le dice a una persona una idea y la otra se entusiasma, o cuando decís o hacés algo y te abraza. La música es una excusa, un canal de transmisión de ideas, sensaciones y de un sin fin de cosas que ni siquiera pueden nombrarse.Tenemos mucho amor por lo que hacemos y no todo es goce y alegría. Ese amor involucra también conflicto. Lucha con la materia, momentos en los que uno cree perderse y no encontrar un sentido a lo que hace. Es el devenir de la vida y se abre paso de muchos modos. Tenemos muchas inquietudes, más que certezas, y en ese transcurso nos encontramos con otras que se conectan con algo específico, un momento, una sonoridad y un gesto. No hacemos algo en especial, tratamos de aprender de las cosas que nos pasan y eso sale inevitablemente, es un acto de amor.
–¿Por qué el reggae y los ritmos africanos son la base para experimentar e interpretar el mundo para Sig Ragga?
–Más que la base creo que es un lugar, y no significa que no pueda ser otro. Siempre nos interesó mucho la música negra, el fraseo, el swing y la expresividad que encontramos en esos ritmos. De todos modos las interpretaciones que hacemos no tienen como base sólo eso. Es como un lienzo en el que desplegamos toda la música que escuchamos, todas las películas, los libros, las conversaciones. En este momento estamos haciéndolo desde este lugar, pero todo el tiempo se va actualizando por lo que vamos construyendo día a día. Hacemos conversar las músicas que nos interpelan y en esa configuración que hacemos nos vamos encontrando a otros.
–El teatro, el hecho de representar personajes de fantasías, ¿qué le aportan a su propuesta musical de la banda?
–No es una cuestión de aportes, no separamos la música de esos recursos que tomamos de la puesta en escena teatral, del diseño, del cine o las artes plásticas. Nos interesa trabajar sobre el lenguaje. Es como cuando se cocina algo, donde se ponen varios ingredientes, luego amor y por último tiempo. Son elementos que a primera vista no tienen conexión, pero mezclados en su justa combinación crean una obra de arte.
–¿Cuál es el mensaje que intentan transmitir desde las letras?
–No hay un mensaje en particular, sería creer en reduccionismo pensar en un solo mensaje coherente y único. El grupo es producto de múltiples contradicciones. A lo sumo compartimos las lecturas de los integrantes, nuestras emociones, nuestros "relatos de la historia" y nuestras críticas y reivindicaciones, pero de ningún modo es un mensaje único y cerrado, y tampoco hay una intención pedagógica de nuestra parte de enseñarles a las "masas" cegadas la "verdad" de las cosas. Preferimos generar preguntas.
–¿Qué tan grande es el desafío para una banda del interior que quiere presentarse en Capital?
–No se cómo es el movimiento de los artistas acá en Buenos Aires como para hablar de las limitaciones o desafíos que tienen que enfrentar. Lo que sí puedo decir es que es muy difícil dedicarse a lo que uno quiere.
Es muy complicado o te diría imposible para los artistas del interior trabajar sólo de la música, pero tiene que ver con la realidad que viven todas las manifestaciones artísticas y con la realidad y el espacio que tiene el espíritu (material) en este mundo.
SHOW: sábado 13 de junio a las 23.30 en The Roxy Live Bar, Niceto Vega 5542.
Página oficial: Sig Ragga




