Dic
10

Un festival para armar (Parte I)


El viernes 7 y sábado 8 de diciembre se llevó a cabo el tan anunciado Personal Fest, el evento de las pelucas coloridas y las visitas internacionales. Y reflexionando acerca del nombre del evento, y habiendo presenciado gran parte de las dos jornadas, concluí en que realmente es como un “construye tu propia aventura del rock”, un “sírvase usted mismo” u otra cuestión similar.

¿Por qué? Porque el inmenso Club Ciudad de Buenos Aires contenía cinco escenarios con una propuesta diferente cada uno, que a veces superponía horarios y hacía imposible ver a todos los artistas en escena. Entonces nos encontramos con la difícil decisión de ver todo el show de una banda que nos interese, o chequear por un instante cada set.

Yo elegí la segunda opción, y este fue mi recorrido “personal”:

VIERNES 7 DE DICIEMBRE
El tránsito bendito de Capital Federal me arroja en PF cerca de las 20. Día súper hiphopero y me pierdo a Dante, uno de mis preferidos. Pero llego en pleno show de Tego Calderón, alabado y elevado por el hijo de Spinetta. El puertorriqueño dio una muestra de su rap con sabores a reggaetón y la audiencia agradecida. A pura lírica, gafas y boina, Tego se llevó un gran aplauso en el escenario principal.

Momento de seguir y chequear a The Dandy Warhols. Allí un poco de pop y rock que cumplió con las expectativas, no mucho más. Un par de hits publicitarios que levantaron el ambiente y un show según lo pautado. Ya es tarde, se escuchan ritmos desde los otros escenarios. Camino y me encuentro con Datarock, un cuarteto compuesto por saxo, guitarra, bajo y batería. Todos vestidos con un equipo de gimnasia rojo, saltaban y le imprimían ritmo a la noche. El sonido del Motorola Stage no era el mejor, pero fue suficiente para mantener a un grupo de personas constante.

De repente escucho música tanguera con tips de electrónica: no había dudas, Gotan Project en el stage principal. Lo uso de soundtrack para descansar en el pasto y ver de lejos. Momento de relax viendo las pantallas gigantes. Uno que bailan al son del “2 x 4”, otros se comienzan a preparar para lo que viene: B-Real de Cypress Hill.

Luego, hubo un momento para el escenario más cool, embebido entre los árboles, el Arnet Point. Me acerco y veo entre el público a Hernán Bruckner de Árbol y a Ale Sergi de Miranda!. Miro curioso el mapita con el itinerario como si fuera un turista desorientado y me doy cuenta de que llegué a Cocorosie, el dúo representante del indie electrónico norteamericano. Primera imagen ineludible: Björk. Me quedo a ver a estas dos chicas, hermanas, que juegan, improvisan y experimentan en el escenario. “El sonido tampoco es el mejor”, suspiro. Exóticas, tienen hipnotizada a la audiencia. Entonces me salgo y continúo la marcha.

De repente estoy nuevamente en el escenario que dejaron los Warhols. ¿Quién toca? Phoenix. Un show sin fisuras, ajustado, un estilo rock funk muy cuidado. Esta banda francesa sonaba como un CD, pero con la cuota necesaria del vivo. Mi criterio se detiene allí y los alza como los mejores de la noche. Gustos son gustos. Pero corro, agitado, se viene el show de B-Real.

Llego con el set comenzado y es como ver a Cypress Hill, para qué mentir. Hit tras hit de esos que ya llevan más de 10 años, pincelados con temas de su nueva producción. B se detiene un segundo y se da el lujo de prender un cigarrito de los suyos en escena al grito de “Yo quiero fumar marihuana”. Cero problema, directo y contundente como su show. Allí cierro la jornada del viernes. Llega el grande de Snoop Dog con los inconvenientes que narran desde las noticias: una persona apuñalada, corridas y susto. Un retraso de una hora y media casi nunca es justificable para un público que paga el ticket y merece respeto. Pero Snoop se toma su tiempo para subir a escena. Y anotamos en el blog negro otra página…

COBERTURA DE SHOWS. Publicado el Lunes 10 de Diciembre de 2007
MARTIN ENRIQUEZ
Cursó la carrera de Licenciatura en Ciencias
de la Comunicación en la Universidad de
Morón. Trabajó en La Corchea.com y blogs
sobre apreciación y crítica musical. También
cofundó la revista Alterego, dedicada a
difundir el arte independiente en la Ciudad
de Buenos Aires. Desde hace
tres años trabaja en Atlántida
Digital, la división de medios
interactivos de Editorial Atlántida.
Como músico, estudió con
guitarristas tales como
Marcelo Roascio y Marcelo
Mayor, y canto con
Gabriela Moulouhi.
menriquez@atlantida.com.ar