



Pics: DOC, Cuarteto de Nos, Los 7 Delfines, Dancing Mood con Flavio.
El segundo día del Personal fue mucho más rocker. Desde temprano, Los 7 delfines rasguearon los primeros acordes de Héroes para que el público comience a poblar el escenario principal. Allí Richard Coleman le puso el primer volumen fuerte a los parlantes del Club Ciudad de Buenos Aires. La legendaria banda sigue presente en los festivales y nunca falla.
De nuevo a empezar la maratón, varios metros más allá ya en escena el Cuarteto de Nos, y no era algo para perderse. Los uruguayos tocaron sus hits que más suenan en estas radios: Yendo a lo de Damián y Ya no sé que hacer conmigo, de Raro, su más reciente disco. Verdaderamente uno se queda sorprendido de cómo el señor Musso, su cantante “cantarapea” algunas rimas muy laberínticas y aún así queda bien parado. Eso sí, deja todo su aire en cada canción. Luego Santiago Tavella, bajista, le puso la cuota de humor a la tarde cantando algo así como: “Papá no quiere trabajar pero lo obligan/papito prefiere quedarse panza arriba/papito quiere una vida más relajada/papá quiere quedarse en casa y no hacer nada”, extracto de Pobre papá. Todos aplauden y se contagian.
Pero el evento también tenía espacio para bandas nuevas. Al lado, muy pegadito al stage principal se podía disfrutar de talentos recientes y por ahora no tan conocidos. Me encuentro con DOC, grupo que contaba en su haber con varias aperturas de shows de Massacre –idolatrados por estos últimos–, y haber llegado a las semifinales de Motorokr Band, el concurso de grupos de Motorola. Así que el quinteto de Chivilcoy arrancó con todo su power, al mejor estilo Stone Temple Pilots de nuestras tierras y rockeó, verdaderamente rockeó. Terminan su set de 15 minutos, el batero arroja los palitos y, oh sorpresa, me cae uno en las manos. (Es la primera vez que me sucede y lo tenía que contar).
La página aparte es para Dancing Mood, Cultura profética y Los Cafres. El reggae súper presente con tres exponentes que no necesitan presentación. Flavio Cianciarullo invitado de Dancing y el contagio definitivo para mover la patita. Todos agradecen, todos contentos. Lo que se dice una tarde buena onda.
Aparecen dos bandas que tal vez no estaban en los papeles de muchos. Happy Mondays y Monkey Bussines. Cada uno a su estilo fue el aperitivo para lo que vendría después. Y creo que nadie estaba preparado para lo que seguía.




